Con el paso de los años la lignina del papel de los libros se oxida lo que otorga un tono amarillento a las páginas y se degrada en vanilina, el ingrediente activo de la vainilla.
Por eso las librerías entran por la boca y por la nariz. Sacian o narcotizan.

Artículos Relacionados

Hacer Comentario

Su dirección de correo electrónico no será publicada.