” Subí la escalera sudando. Volví a hacer la cama, parecía seguir impregnada del olor de Reda, así que encendí unas velas, quemé incienso; no era suficiente; agarré el ambientador, el desodorante, también el perfume que había recibido por mi cumpleaños, colonia, y rocié con ellos las sábanas, enjaboné las fundas de las almohadas aunque acababa de lavarlas, el tejido escupía el agua jabonosa en forma de pequeñas pompas superpuestas, agrupadas. Enjaboné las sillas de madera, pasé una esponja empapada por los libros que él había manoseado, froté los pomos de las puertas con toallitas antisépticas, limpié de polvo minuciosamente y una a una las láminas de madera de las persianas, desplacé e intercambié de lugar las pilas de libros depositadas en el suelo, abrillanté la armazón metálica de la cama, rocié con un producto con aroma a limón la superficie lisa y blanca del frigorífico. (…) Fregué el suelo, a cuatro patas, el agua humeante me quemaba los dedos, la bayeta iba arrancándome tiras delgadas y rectangulares de la piel reblandecida , que se enroscaba en sí misma. Hacía una pausa , inspiraba profundamente, en realidad olisqueaba como un animal rastreando aquel olor que parecía no desaparecer pese a mis esfuerzos; su olor no se iba y llegué a la conclusión de que no estaba en las sábanas ni en los muebles, lo llevaba encima. El problema venía de mí. Me metí en la ducha, me lavé una, dos, tres veces y continué haciéndolo. Usaba jabón, champú, acondicionador, para perfumar mi cuerpo todo lo posible, era como si su olor se hubiera incrustado en mí, dentro de mí, entre la carne y la epidermis, y me rascaba por todas partes con las uñas, me restregaba con fuerza (…) El olor está en el interior de la nariz.Sientes el olor en el interior de tu nariz. El olor está bloqueado en mi nariz. Salí del cuarto de baño, regresé a él y vertí suero fisiológico en mis fosas nasales; solté aire por ellas, como cuando te suenas, con el propósito de que el suero se extendiera por su interior.”

Edouard Louis intenta limpiar el piso donde se produjo su violación. El hombre con quien había dormido esa noche desplegó una violencia inesperada sobre él.

Louis transforma su sufrimiento personal en una reflexión generosa y brutal sobre la violencia hacia los más débiles de otros débiles que han sufrido violencia.

Historia de la violencia de Edouard Lois ( Editorial Salamandra).

En la fotografía, el autor.

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